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Nos hemos dado cuenta de la gran riqueza de material apologético católico que hay en Internet, en webs católicas, blog, etc. por eso queremos ir recogiendo enlaces católicos con toda esta riqueza apologética católica y reunirlas en una web apologética de manera que sea más fácil encontrar estos recursos.

La mayoría de las veces serán enlaces a sus páginas originales, otras veces copiaremos el contenido (obteniento los permisos necesarios y mencionado la fuente) e incluso si Dios quiere en un futuro generaremos contenido apologético propio.

Inicialmente la página más referenciada es la del Ministerio Apologética Siloé, dirigido por Frank Morera en Miami (USA), ya que ha sido gracias a Frank Morera como hemos descubierto esta parte de la teología católica, y a él y a su Ministerio se la dedicamos.

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Advertido por un ángel después de seis años escapó de su cruel amo y dirigió sus pasos hacia el oeste. Él nos relata en su “Confessio” que tuvo que recorrer cerca de 200 millas; y su jornada fue probablemente hacia bahía de Killala y de ahí en delante a Wesport. Encontrando una embarcación presta para navegar y después de algunos rechazos fue permitido a bordo. En pocos días se encontró entre sus seres queridos nuevamente en Bretaña, pero ahora su corazón estaba concentrado en dedicarse al servicio de Dios por medio del sagrado ministerio. Nos lo encontramos en el monasterio de San Martín en Tours, y nuevamente en el santuario isleño de Lérins donde justamente entonces adquiría amplia y reconocida fama de aprendizaje y devoción; así como variadas lecciones de heroico perfeccionamiento en el ejercicio de la vida Cristiana que pudieran ser adquiridas, hasta allí era seguro que Patricio encaminaría sus pasos. No había aún terminado San Germán su gran misión en Auxerre cuando Patricio se colocó bajo su guía, y fue bajo la mano de este gran obispo que pocos años después el futuro apóstol de Irlanda sería promovido al sacerdocio. Es tradición en el territorio de los Morini que Patricio bajo la conducción de San Germán por algunos años estuvo ocupado en tareas misionarias entre ellos. Cuando Germán comisionado por la Santa Sede procedió a Bretaña para combatir las enseñanzas erróneas de Pelagius, escogió a Patricio para ser uno de su compañeros misioneros y por tanto fue privilegiado en ser asociado con el representante de Roma en los triunfos resultantes sobre herejía y paganismo, y en muchos de los notables eventos de la expedición, tales como el milagroso apaciguamiento de una tormenta en el mar, la visita a la las reliquias en el santuario de San Alban, y la victoria de Alleluya. Entre todos estos eventos, sin embargo, los pensamientos de Patricio se volcaban hacia Irlanda, y de cuando en cuando era favorecido con visiones de los niños de Focluth, a la orilla del mar occidental, que le imploraban: ” Oh santo joven, regresa a Erin, y camina nuevamente entre nosotros”.


El Papa Celestino I , quien rindiera inmortal servicio a la Iglesia al desbancar las herejías Pelagianas y Nestorianas, y por el incorruptible lazo de honor decretado a la Santísima Virgen en el Concilio General de Éfeso, coronando su pontificado con un acto de consecuencias del más largo alcance para la expansión del Cristianismo y la civilización, cuando confirió a Patricio con la misión de reunir al pueblo de Irlanda bajo el manto protector de Cristo. Palladius (q.v.) ya había recibido esa comisión, pero aterrorizado por la fiera oposición por parte de un cacique de Wicklow había abandonado la sagrada empresa. Fue San Germán, obispo de Auxerre quién recomendaría a Patricio ante el Papa. El escritor de La Vida de San Germán en el siglo noveno, Heric de Auxerre, atestigua este importante hecho: ” Dado que la gloria del padre brilla en la preparación de los hijos, de los muchos hijos en Cristo que San Germán se sabe que tuvo como discípulos en religión, hagamos mención aquí, brevemente, de uno de los más famosos, Patricio, el Apóstol especial de la nación Irlandesa, como el registro de su trabajo lo muestra. Sujeto al más santificado aprendizaje por 18 años, bebiendo abundante conocimiento del generoso manantial de las Sagradas Escrituras. Germán le envió, acompañado por Segetius, su sacerdote, a Celestino, Papa de Roma, aprobado por su juicio, soportado por su autoridad, y reforzado por su bendición, se encaminó hacia Irlanda . ” Fue poco antes de su muerte que Celestino le encomendó esta misión al apóstol de Irlanda y en tal ocasión le confirió muchas reliquias y otros regalos espirituales, y le dió el nombre de “Patertius” o “Patritius”, no como un título honorario, pero como una predicción de lo fructífera y meritorio de su apostolado por lo que se convertiría en pater civium ( padre de su pueblo). Patricio a su regreso de la jornada a Roma recibió en Ivrea las nuevas de la muerte de Palladius, y desviándose hacia la vecina ciudad de Turín recibió la consagración episcopal de manos de su gran obispo, San Máximo, y a partir de entonces se apresuró hacia Auxerre para realizar bajo la dirección de San Germán las preparaciones para la misión irlandesa.

Es probable que durante los meses de verano del año 433, que Patricio y sus acompañantes desembarcaran en la boca del río Vantry cercano a la cabeza de Wiclow. Los sacerdotes Duidas se levantaron en contra suya como un solo hombre. Pero Patricio no se desanimó. El intrépido misionero resolvió explorar un territrio mas amistoso por donde iniciar su misión. Antes que nada, sin embargo, procedería hacia Dalriada, donde estuvo esclavizado, para liquidar el precio de su rescate a su antiguo amo, y a cambio de la servidumbre y crueldad recibida a sus manos impartirle las bendiciones y liberación de los hijos de Dios. Descansó por algunos días en las islas frente a las costas de Skerries, una de las cuales retiene el nombre de Inis-Patrick, y probablemente visitó las tierras adyacentes, las cuales eran conocidas como Holm Patrick. La tradición señala cariñosamente las marcas de los pies de San Patricio en la dura roca de la costa principal, a la entrada de la bahía Skerrie. Continuando su rumbo hacia el norte descansó en la boca del río Boyne. Donde una cantidad de nativos se había reunido a su derredor escuchando con alegría en su propia dulce lengua las buenas nuevas de la Redención. Ahí también realizaría su primer milagro en tierra Irlandesa para ratificar los honores debidos a la Virgen Santísima, y el Divino nacimiento de nuestro Salvador. Dejando a uno de sus compañeros para continaur con la labor de instrucción tan venturosamente iniciada, se apresuró hacia Stangford Loughland donde bajando de su bote continuó su jornada por tierra hacia Slemish. No había avanzado buen trecho cuando un cacique, llamado Dicu, apareció en la escena para evitar la continuación de su avance. Blandió su espada para derribar al santo, pero su brazo quedó rígido como estatua y así permaneció hasta que se sometió a Patricio. Avasallado por los milagros y mansedumbre del santo, Dichu pidió ser instruido y preparó una generosa donación en forma de un gran sabhall (granero), en el cual los sagrados misterios se ofrecerían. Este fue el primer santuario dedicado por San Patricio en Erin (Irlanda). En años posteriores sería uno de los selectos sitios de retiro del santo. Un monasterio e iglesia serían erectos ahí,y el consagrado sitio retiene el nombre Sabhall (pronunciado Saul) hasta la fecha.

Continuando su camino hacia Slemish, el santo fue sobrecogido de horror al ver en la distancia el fuerte de su antiguo amo Milchu envuelto en llamas. La fama del maravilloso poder de milagros de Patricio le precedía . Milchu, en un arrebato de frenesí, juntó todos sus tesoros en su mansión y le puso fuego, lanzándose él mismo a las flamas. Un antiguo relato agrega: ” Su orgullo no pudo soportar la idea de ser vencido por su antiguo esclavo”.

De retorno a Saul, San Patricio se enteró por Dichu que los caciques de Erin habían sido convocados para celebrar una celebración especial en Tara por Leoghaire, quien era el Ard-Righ, es decir, el Supremo Monarca de Irlanda. Esta era una oportunidad que Patricio no podía dejar de lado; él se presentaría ante la asamblea, para inflingir un decisivo golpe contra el Duridismo que mantenia cautiva a la nación, y para obtener la liberación por medio de las buenas nuevas de la Redención de la cual era el heraldo. Mientras se trasladaba descansó por algunos días en casa de un cacique llamado Secsen, quien con todos sus súbditos jubilosos abrazaron la Fé. El joven Benen, o Benigno, hijo del cacique, estaba especialmente cautivado por las doctrinas del Evangelio y la mansedumbre de Patricio. Mientras el santo descansaba él recogía flores olorosas y las derramaba sobre su pecho, y cuando Patricio se preparaba para continuar su camino hacia Tara, Benigno se aferró a sus pies declarando que nada lo separaría de él. ” Permítanle hacer su voluntad”, dijo San Patricio al cacique, ” él será heredero de mi sagrada misión.”

Desde entonces Benigno fue el inseparable compañero del santo, y la profecía se cumplió, ya que Benigno fue nominado entre los “comhards” o sucesores de San Patricio en Armagh. Era el 26 de Marzo, Domingo de Pascua, en 433, que la memorable asamblea se reunió en Tara, y el decreto de extinguir los fuegos el día anterior por todo el reino se cumplió, hasta que la señal de encender se prendiera en la mansión real. Los jefes y Brehons arrivaron en gran cantidad y los druidas también se reunieron para desafiar en fuerza al heraldo de las buenas nuevas y aferrar su superstición sobre la raza céltica, ya que sus oráculos demoníacos les habían anunciado que el mensajero de Cristo había arribado a Erin (Irlanda). San Patricio se presentó en la colina de Slane, en el extremo opuesto del valle de Tara, en la víspera de Pascua, en ese año la fiesta de la Anunciación, y en la cima de la colina encendió el fuego Pascual. Los druidas levantaron la voz al unísono. ” O Rey, vive por siempre, este fuego que ha sido encendido en desafío al real edicto, arderá por siempre en esta tierra a menos que sea extinguido esta misma noche.” Por orden del rey y encargo de los druidas, repetidos intentos de extinguir el sagrado fuego y de castigar con muerte al intruso que había desobedecido el real decreto, se realizaron. Pero el fuego prevaleció y Patricio escudado por el Divino poder resultó ileso de sus trampas y asaltos. En Domingo de Pascua la banda de misioneros con el joven Benigno a la cabeza acarreando en alto un ejemplar de los Evangelios, y seguido por San Patricio quien con mitra y báculo y portando atuendo episcopal completo, avanzó en orden procesional hacia Tara. Druidas y hechiceros reunieron toda su fuerza y emplearon todos sus encantamientos para mantener su influencia sobre los irlandeses, pero la oración y fé de Patricio alcanzó un glorioso triunfo. Los druidas con sus encantamientos cubrieron la colina y la vecina llanura con una nube peor que las tinieblas egipcias. Patricio les desafió a remover la nube, y cuando todos sus esfuerzos en contra se gastaron en vano, como respuesta a sus oraciones el sol envió sus rayos y la más brillante luminosidad encendió la escena. Nuevamente por medio de poderes demoníacos el Arqui-Druida Lochru , como Simon Magus de la antiguedad, se elevó en el aire, pero cuando Patricio se arrodilló en oración el druida desde su altura cayó despedazado sobre una roca. Así fue el último golpe inflingido al paganismo en la presencia de toda la asamblea de caciques. Fue, de hecho, un trascendental día para la raza irlandesa. Dos veces Patricio abogó por la Fé frente a Leoghaire. El monarca había girado ordenes para que no se rindieran signos de respeto a los extranjeros, pero durante la primer reunión el joven Erc, un paje real, se incorporó para mostrarle reverencia; y en la segunda, cuando todos los caciques estaban reunidos, el bardo en jefe Dubhtach mostró los mismos honores al santo. Estos heroicos hombres se volvieron fervientes discípulos de la Fé y brillantes ornamentos de la Iglesia Irlandesa. Se dice que durante esta segunda solemne ocasión San Patricio arrancó un trébol del pasto, para explicar usando su hoja triple y único pecíolo, en forma algo simple a los ahí reunidos, la gran doctrina de la Divina Trinidad. En ese luminoso Domingo de Pascua, el triunfo de la religión en Tara fue completo. El Ard-Righ otorgó permiso a Patricio de predicar la Fé a lo largo y ancho de Erin, y la profecía druídica como las del Balaam de la antiguedad se cumplirían: el sagrado fuego una vez encendido por el santo, jamás sería extinguido.

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